En estos tiempos de crisis hay que ahorrar, ahorrar y ahorrar... y mantener vivo el humor y la creatividad. Pues bien, propongo darle una vueltilla a nuestro can guardián del Guggenheim Bilbao creado por Jeff Koons. Imagino que debe ser costoso cambiar mensualmente toooodas esas florecillas multicolores, regarlas, mantenerlas, vigilar que ningún avispado atente contra sus pistilos y pétalos, ...
Un cambio de look es necesario! Y de paso lo convertimos en una pieza multifuncional.
- Eliminar la "Y" y transformarla por la "I": lo hacemos más cercano y ahorramos tinta en cátalogos, guías ...
- Cambiar las flores por cactus, concretamente la variedad mexicana ferocactus glausecens: necesitan poca agua, soportan muy bien los cambios de temperatura, el mantenimiento es mínimo y sus púas alejan a robaflowers y tocones. Y de paso evitamos que las palomas deformen su majestuosa efigie.
- Aprovechar la nariz del sabueso para instalar un sistema de videovigilancia que se usará so-lo pa-ra contabilizar cuánta gente es la que pasa enfrente y entra al museo. Así se podrá valorar su funcionalidad.
- Colocar en sus orejas un sistema de escucha con micrófonos omnidireccionales que recojan los comentarios críticos de los turistas y de los intraturistas para tenerlos en cuenta en la mejora del conjunto museístico.
- Insertar un sensor "artístico discriminatorio" en la parte posterior del canidospin que a través de complejos circuitos identifique a los que realmente estén interesados en el arte de los que no, emitiendo entonces una serie de feromonas que motiven a los segundos.
- Colocar una audioguía en la boca de Puppi que nos avise de lo que vamos a ver en el interior y de paso critique la forma de vestir de los visitantes.
Evidentemente la propuesta está abierta a mejoras, se abre el debate. También se puede plantear en aplicar este sistema hacking a otros elementos del mundo o de su capital, Bilbao. Buenos días a todas-todos.
* El proyecto se puede visualizar en la imagen superior